Asunto: Re: HERRI BATASUNA. TEXTO N-3: "INTERNALIZACION, GLOBALIZACION Y..... ----------------------------------------------------------------- From: hb@fa94.nodo50.gn.apc.org (Herri batasuna) Newsgroups: act.wb94 Subject: HERRI BATASUNA. TEXTO N-3: "INTERNALIZACION, GLOBALIZACION Y........ Date: Fri, 30 Sep 94 22:58:26 CET Organization: Foro Alternativo, Madrid INTERNACIONALIZACION, GLOBALIZACION Y DESVERTEBRACION DE LAS SOCIEDADES PERIFERICAS Y NACIONES SIN ESTADO Antxon Mendizabal. Profesor de econom¡a El capitalismo es la civilizaci¢n del "dios dinero" y de la "diosa productividad"; que impone a cuasi todos/das una enorme alienaci¢n en nombre de "su felicidad"; que impone a la mayor¡a humana las condiciones de una supervivencia de malvivencia en nombre de "su libertad"; que envenena el agua, el aire y la tierra en nombre de "su progreso"; que avanza destrozando culturas y exterminando pueblos en nombre de "su igualdad"; que niega el derecho a la participaci¢n y a la construcci¢n de su propio desarrollo a amplias colectividades y a pueblos enteros en nombre de "su democracia". La civilizaci¢n occidental no es mas que la expresi¢n actual de la fase imperialista de un capitalismo mundualizado. Es esa sociedad que rompe el sujeto humano, separando del individuo toda dimensi¢n comunitaria o colectiva, social, pol¡tica o cultural mas amplia. Es esa existencia humana que reduce el individuo a su poder de producci¢n y a su capacidad de consumo. Es esa sociedad que de tanto hablar del individuo, lo deja cada vez mas aislado, cada vez mas perdido, en el desierto del olvido. El eurocentrismo es esa corriente de pensamiento que trata de hacer compatible los sue¤os humanos de emancipaci¢n, con el mantenimiento de los conceptos de progreso, libertad, democracia e igualdad propios del capitalismo imperialista. Es esa forma de pensamiento paternalista que reduce el progreso a crecimiento econ¢mico, la emancipaci¢n a la econom¡a, la persona a la mercanc¡a y convierte el sujeto creador de estrellas que debe ser el ser humano en el objeto de la pol¡tica econ¢mica de los dem s. 1- APROXIMACION ECONOMICO-POLITICA A LA INTERNACIONALIZACION El proceso de socializaci¢n de las fuerzas productivas propio del capitalismo nos ha llevado a la "internacionalizaci¢n" , obligando a regular un conjunto de normas, calidades, homologaciones, comunes para el conjunto del mercado. Esta se manifiesta en el incremento de la interdependencia de los procesos productivos en el interior del mercado mundial, planteando al capitalismo la necesidad de superar los marcos insuficientes y obsoletos del Estado-Naci¢n, para concentrar las decisiones econ¢mico-pol¡ticas en espacios mas amplios. . El proceso de regionalizaci¢n. En efecto, este proceso de centralizaci¢n de las decisiones econ¢mico-pol¡ticas en espacios mas amplios que el Estado-Naci¢n se concretiza a trav‚s de la evoluci¢n multipolar de la econom¡a internacional, reflej ndose en un "proceso de regionalizaci¢n" que recompone la hegemon¡a mundial en tres grandes ejes de dominaci¢n. Estados Unidos, potencia hegem¢nica a partir de la Segunda Guerra Mundial representa la configuraci¢n de un mercado de 250 millones de productores y consumidores, que en las dos £ltimas d‚cadas manifiesta cierta tendencia al declive. El Tratado de Libre Comercio con M‚jico y Canad  (NAFTA) permite ampliar significativamente este mercado, con 360 millones de personas y un PIB conjunto de mas de 600 billones de pesetas. No obstante, su verdadero proyecto estrat‚gico vino expresado en la iniciativa Bush de las Am‚ricas que planteaba la configuraci¢n de un mercado com£n, bajo hegemon¡a USA, en el conjunto del Continente Americano. La diferencia estructural de la Norteam‚rica anglosajona con sus vecinos de Am‚rica Central y del Sur permite a los primeros la posibilidad de beneficiarse ampliamente de las reservas energ‚ticas, materias primas, mercado y mano de obra barata existentes en el continente. Alemania, con una poblaci¢n cercana a los 80 millones tras la unificaci¢n, es el verdadero motor del proyecto de mercado com£n de la Europa de los 12 (con una poblaci¢n de 340 millones de personas) que reubica la hegemon¡a mundial en el eje europeo y la pieza clave (domina las econom¡as de los paises de la asociaci¢n europea de libre cambio) para la actual extensi¢n a la Europa de los 16 (con una poblaci¢n aproximada de 400 millones de personas). Esta potencia conecta directamente (integrando en su seno) con la econom¡a suiza y austr¡aca, que se consideran prolongaciones naturales del aparato productivo alem n, y a trav‚s de las relaciones hist¢ricas que Austria y Alemania Oriental manten¡an con los paises del Este, establece estrechas relaciones econ¢micas con la pr ctica totalidad de los paises Ex-socialistas de la Europa Central, siendo a su vez el primer partenaire comercial y tecnol¢gico occidental de los paises de la extinta Uni¢n Sovi‚tica. Es decir, Alemania dirige y dise¤a la estructura de una hipot‚tica Europa Com£n, del Atl ntico a los Urales (que todav¡a hoy no parece posible) con un mercado potencial propio de 800 millones de personas. Jap¢n, con 125 millones de habitantes y un creciente dominio tecnol¢gico en el mercado mundial es el motor de un eje, que comenzando por los cuatro dragones (Hong-kong, Corea del Sur, Singapur y Taiwan) se extiende a trav‚s de Malasia, Tailandia, Indonesia, Filipinas, Nueva Guinea, Australia y Nueva Zelanda, converge con China y llega hasta las propias costas de California. Con cerca de 1.600 millones de productores y consumidores y abarcando a las econom¡as con mayor crecimiento del Planeta, el eje asi tico, es sin duda el mas din mico y el que tiene mejores perspectivas de futuro. Los tres ejes citados conforman una realidad interdependiente que se distribuye y disputa la hegemon¡a econ¢mica y pol¡tico-militar mundial. La hegemon¡a econ¢mica se refleja en los acuerdos entre los Konzerns alemanes y los Zaibatsus japoneses, que establecen estrechos acuerdos de cooperaci¢n en  mbitos como la comercializaci¢n, la investigaci¢n tecnol¢gica y el acceso a los nuevos sectores de actividad. No obstante, los £ltimos acontecimientos internacionales y la guerra contra Irak han revelado que los Estados Unidos siguen manteniendo la hegemon¡a pol¡tico-militar mundial. . Las empresas multinacionales son tal vez la expresi¢n mas genuina de este proceso de concentraci¢n, centralizaci¢n e internacionalizaci¢n del capital. Se trata de gigantescas empresas distribuidas espacialmente mediante "filiales" en el conjunto del planeta, con decenas y centenas de miles de trabajadores/ras (General Motors: 775.000, IBM: 383.000, Ford: 370.000, Daimler Benz: 370.000, Siemens: 365.000, Philips 305.000, Unilever: 300.000, General Electric: 292.000, etc.) que se caracterizan por su enorme tasa de productividad y volumen de facturaci¢n. As¡, 500 empresas transnacionales pueden producir el 25% del PIB mundial con el solo 1,25% de los/las trabajadores del Planeta (25 millones de trabajadores/as). Este gigantismo se refleja tambi‚n cuando observamos que si mezclamos en un mismo ranking la producci¢n de los paises del mundo y de las de las empresas multinacionales, la General Motors se clasificar¡a en el n£mero 15, antes de Suiza y de B‚lgica; La Exxon en el n£mero 20; Ford en el 21 antes de Austria y Noruega, Royal Dutch en el 26, etc. . De las enormes inversiones de estas multinacionales depende hoy muchas veces la producci¢n y empleo de muchos paises, de tal manera que la mayor parte de los paises y regiones del Planeta centran su pol¡tica econ¢mica en un desarrollo ex¢geno orientado hacia la obtenci¢n de esas inversiones. A su vez, las empresas transnacionales imponen las condiciones econ¢micas, sociales, pol¡ticas, culturales y ecol¢gicas necesarias para su implantaci¢n, interviniendo de manera decisiva en el dise¤o del modelo de desarrollo de esos paises. . La agudizaci¢n de las diferencias entre el Norte y el Sur que se manifiesta como una consecuencia de la contradicci¢n existente en el capitalismo entre el car cter social de las fuerzas productivas y el car cter privado de la propiedad. Ello se traduce en el funcionamiento de una sociedad que no utiliza los avances econ¢micos, t‚cnicos y cient¡ficos al servicio de los intereses de la mayor¡a social, sino que al contrario los implementa en base a los exclusivos intereses privados de los detentores de los medios de producci¢n. La din mica de funcionamiento implica aqu¡ una l¢gica que conlleva al fuerte desarrollo del mundo de la iniciativa y del beneficio privado, conformando un Norte que se manifiesta en el fuerte crecimiento de algunas regiones del planeta, y que sirve como espacio privilegiado del proceso de concentraci¢n de capital (las empresas multinacionales) y del desarrollo de algunos sectores estrat‚gicos de la actividad econ¢mica (b‚lico, inform tica, aereoespacial, etc.). A su vez, la misma l¢gica de un sistema econ¢mico que satisface las "demandas" pero no las necesidades sociales, se traduce actualmente en procesos de "exclusi¢n" para la amplia mayor¡a de paises que conforman el Sur del Planeta, o espejo infernal donde se refleja el fuerte infradesarrollo del mundo de las necesidades sociales. As¡, los datos fr¡os demuestran la existencia de una bolsa de pobreza de mas de 1.200 millones de personas, mientras que se generalizan los conflictos nacionales y las guerras de baja intensidad en estas latitudes, en una situaci¢n en que mas de 3.500 millones de habitantes de los paises pobres disponen de un ingreso global inferior al de Francia. As¡, el 23% de la poblaci¢n mundial perteneciente a los paises industrializados dispone del 86% del producto bruto mundial, mientras que los mas de 4.000 millones de habitantes de los paises pobres deben conformarse con tan solo el 14% restante. Las estad¡sticas reflejan tambi‚n un mundo en el que 14 millones de ni¤os mueren anualmente de hambre, diarrea y desnutrici¢n; donde en muchas regiones del Planeta (Centro Am‚rica, etc.) la mayor¡a de la poblaci¢n est  por debajo de la mitad del umbral de la pobreza; mientras el mundo emplea el 25% de sus cient¡ficos e investigadores en la industria b‚lica, invierte en armamento mas de 1.000 millones de d¢lares cada 12 horas (y ello tras la ca¡da de la Ex-URSS) y proyecta para el a¤o 2.020 la implantaci¢n de bases de vida humana permanente en el planeta Marte. 2 - EL PROCESO DE GLOBALIZACION El proceso de globalizaci¢n aparece como la expresi¢n mas agudizada del proceso de internacionalizaci¢n y traduce el tr nsito de un sistema de acumulaci¢n basado en el Estado-Naci¢n a otro basado en el mercado mundial, de manera que convierte el planeta en una ciudad global y aumenta la interdependencia de las diferentes econom¡as en el interior de ‚sta. Corresponde tambi‚n al tr nsito de un sistema de acumulaci¢n agrario-industrial basado en el fordismo a otro industrial-servicios basado en las tecnolog¡as de la revoluci¢n microelectr¢nica. Esta globalizaci¢n se manifiesta a trav‚s de un proceso hist¢rico, en el que remarcar¡amos algunas ‚pocas a nuestro juicio significativas: - Mencionaremos en primer lugar lo que con el nombre "la nueva divisi¢n internacional del trabajo" designaba el ampl¡o proceso de "deslocalizaciones productivas" que transportaba las producciones intensivas en mano de obra (aquellas en las que el nivel salarial es determinante en la composici¢n del valor a¤adido) a las zonas del Tercer Mundo en las que el bajo costo salarial era su elemento mas competitivo. Este proceso, que afecta directamente a los sectores tradicionales: siderurgia, construcci¢n naval, cuberter¡a, semiconductores, productos electr¢nicos, textil, etc. neutraliza todo un periodo de subidas salariales y conquistas sociales provocado por la presi¢n sindical y el movimiento obrero organizado en los paises desarrollados en los a¤os anteriores a la crisis. Tenemos tambi‚n aqu¡ el meollo de la comprensi¢n de la depresi¢n de muchas regiones industriales pr¢speras en otra ‚poca y con fuerte presencia del movimiento obrero organizado: la regi¢n de Los Apalaches en USA, Alsacia-Lorraine en Francia, La Walonie en B‚lgica, Euskadi en el Estado Espa¤ol, cuenca del Ruhr en Alemania, Norte de Inglaterra y Gales en Gran Breta¤a, etc. - En segundo lugar mencionaremos el ascenso de los Cuatro Dragones asi ticos: Singapur, Hong-Kong, Corea del Sur, y Taiwan, parejo precisamente al declive de las antiguas regiones industrializadas en los paises desarrollados. Se trata de peque¤as econom¡as, con d‚bil demanda interna y abiertas al mercado exterior que han creado las condiciones adecuadas (fuerte intervenci¢n del Estado, carencia de libertades sindicales, pol¡ticas y sociales, bajos salarios, largas jornadas, fuertes ritmos de trabajo, ausencia de seguridad social, cultura confuciana, etc.) para tener acceso privilegiado a la subcontrataci¢n mundial y reubicar los procesos productivos originarios del mundo desarrollado. Con esta base elaborar n posteriormente una estrategia centrada en la producci¢n de productos de mayor contenido tecnol¢gico. De esta manera, Corea del Sur, Taiwan, Hong-Kong y Singapur han sido los l¡deres del crecimiento econ¢mico mundial en los £ltimos 30 a¤os y est n entre los principales exportadores. Entre 1.965 y 1.990, el crecimiento anual medio del PIB de los Dragones fue del 7% frente al 2% de promedio de los paises de la OCDE. Las exportaciones de estos paises pasaron de representar el 1,7% del total mundial en 1.967 a un 9,2%, es decir, una cifra equivalente a la del Jap¢n para una poblaci¢n mas reducida.(Hay que remarcar que el modelo expuesto de industrializaci¢n se extiende ahora, bajo la denominaci¢n de "los nuevos paises industrializados", a paises como Malasia, Indonesia, Tailandia, y otros). - Tenemos en tercer lugar el ascenso de la Rep£blica Popular China que implantando el capitalismo salvaje en cuatro zonas especiales y 14 ciudades costeras, ha creado mejores condiciones que los cuatro Dragones para atraer las inversiones extranjeras y la subcontrataci¢n mundial (semanas laborables entre 80 y 100 horas, utilizaci¢n intensiva de mano de obra femenina, ausencia de vacaciones y seguridad social, libertad absoluta de contrataci¢n y despido, salarios de 5.000 pts. mensuales, etc.)(1) Desde el comienzo de la reforma de Deng Xiaoping en 1.978, el crecimiento del PIB se ha situado en una media de un 9% anual y la econom¡a china se ha cuadriplicado. La Rep£blica Popular China, que de seguir as¡ puede convertirse en varias d‚cadas en la primera potencia econ¢mica mundial (al coste de generar gigantescas diferencias sociales), est  derrotando a Jap¢n en la producci¢n de productos de bajo y mediano valor a¤adido, ha implantado en su territorio mas de 16.000 filiales de multinacionales extranjeras y est  asistiendo al traslado a su territorio de plantas productivas procedentes de la estructura industrial de los cuatro Dragones (calzados, juguetes, etc.). (2) En estas condiciones, la ausencia de una "carta social" que garantice una cobertura econ¢mico-social b sica a todos los habitantes del planeta y de una regulaci¢n mundial que prohiba la producci¢n en el incumplimiento de determinadas condiciones sociales, convierten la subcontrataci¢n, la flexibilidad y el dumping social en una decisiva base de competitividad internacional. Asistimos as¡ a un proceso en el que la globalizaci¢n redistribuye la exclusi¢n mundial, de manera que cada vez hay m s pedazos del Tercer Mundo en el Primer Mundo (35 millones de personas en U.S.A., 55 millones en la C.E.E. y la cuarta parte de las familias japonesas viven en la pobreza) y, relativamente, ciertos pedazos del Primer Mundo en el Tercer Mundo. Este proceso est  en la base de la tendencia a la deslocalizaci¢n productiva, a la flexibilidad laboral, a la reducci¢n de los gastos sociales y de los niveles salariales, a los olvidos en materia de protecci¢n social, al desmantelamiento del estado asistencial y a la desregulaci¢n del mercado de trabajo, manifestada en los paises desarrollados. 3 - DIMENSION CULTURAL DE LA INTERNACIONALIZACION Este proceso de internacionalizaci¢n y mundializaci¢n refleja una evoluci¢n, de manera que en las condiciones del capitalismo (sumisi¢n del valor de uso al valor de cambio), el desarrollo de las fuerzas productivas lleva a la "homogeneizaci¢n". Esta tendencia a la homogeneizaci¢n opera sin resistencias apreciables en el campo de los procesos productivos, de las t‚cnicas industriales, de los modos de consumo, de los estilos de vida, y con algo m s de dificultad, en los dominios ideol¢gicos y pol¡ticos. . Opresi¢n Cultural y Homogeneizaci¢n. A nivel mundial, este proceso refleja las relaciones de fuerza y poder existentes. As¡, a partir de 1.945 se refleja en la imposici¢n del modelo americano de la vida social (American way of life). El avance de este modelo de desarrollo representa el fin de las diferencias culturales (en base a la aceptaci¢n universal de la cultura norteamericana) y la creaci¢n de una sociedad de inviduos-consumidores-productores, intercambiables, que vivir n buscando fortuna individual donde se "viva mejor", desracinados/das y desprovistos/tas de todo sentido de solidaridad, comunidad, o ser social, en base a la aceptaci¢n en cada momento de los c nones de prestigio, categor¡as y elementos ling�¡sticos-culturales del imperialismo m s fuerte. (3) En lo que respecta al campo de las lenguas y culturas nacionales, que conforman la biodiversidad humana del planeta, este proceso de homogeneizaci¢n acelera la velocidad de asimilaci¢n de ‚stas, multiplicando la agresi¢n y poniendo en peligro la propia supervivencia de las m s indefensas. Esta situaci¢n se agrava en los pueblos oprimidos en el interior de los grandes Estados-Naci¢n. La acci¢n de estos £ltimos es doble. Por una parte se valen de la fuerza del Estado para enfrentarse al proceso de uniformaci¢n y defender la lengua y cultura nacional-estatal de estos Estados. Por otra parte se valen de esta misma fuerza del Estado para suprimir las lenguas y culturas nacionales de los pueblos diferenciados en el interior del Estado-Naci¢n, utilizando unas relaciones de dominaci¢n propias de la ‚poca colonial. As¡, los pueblos sin Estado deben afrontar (careciendo adem s de medios) para salvar su identidad la doble acci¢n del proceso de internacionalizaci¢n y la agresi¢n del Estado-Naci¢n. Este proceso de homogeneizaci¢n que disuelve la identidad de la mayor parte de los pueblos del mundo, desintegra y margina econ¢mica, social, pol¡tica, cultural y ling¡sticamente a las sociedades del Tercer Mundo. Aqu¡, la fuerza de las ideolog¡as religiosas (islamismo, teolog¡a de la liberaci¢n, etc.) reflejan muchas veces la b£squeda de nuevos procesos de identidad que se revuelven contra occidente. . Cultura y GATT. En este contexto, las recientes disputas Europeo-Americanas en el seno del GATT referentes al audiovisual y a la propiedad intelectual traducen el intento del GATT de convertir la cultura en mercanc¡a, extendiendo un cosmopolitismo abstracto, que bajo la aceptaci¢n de la cultura vital del capitalismo yanki-anglosaj¢n, sustituye la calidad de la diversidad por la uniformidad de la cantidad. El acuerdo afectaba indirectamente a las obras culturales de la CEE y en particular a su industria cinematogr fica que incapacitada para detener la invasi¢n de la programaci¢n audiovisual USA en su interior, observa las dificultades para introducir sus productos audiovisuales en el mercado norteamericano. En efecto, la exportaci¢n de programaci¢n audiovisual a los Estados Unidos por parte de la CEE supone una facturaci¢n global anual de 250 millones contra una importaci¢n en sentido contrario que supera los 3.750 millones de d¢lares. Evidentemente, el proceso afecta mucho mas a la excelente producci¢n cinematogr fica africana que observa que sus producciones no son emitidas o a la cinematograf¡a de Europa Oriental que constata la presencia cuasi totalitaria del cine norteamericano en sus paises, mientras asiste a la divulgaci¢n masiva y gratuita del cine norteamericano en la extinta Uni¢n sovi‚tica. El GATT insiste en desreglamentar la propiedad intelectual o lo que viene a ser lo mismo, eliminar la creaci¢n cultural y espiritual propia de los pueblos. As¡, la mercantilizaci¢n de la cultura representa la expresi¢n pol¡tico-cultural de la reproducci¢n ampliada del capital que avanza tratando de eliminar toda identidad colectiva, nacional o popular. Ello exige la desaparici¢n de toda diferencia, de toda diversidad, y su impacto puede ser terrible para el tesoro vital de los 8.000 idiomas existentes hoy en la humanidad, que puede perderse en un per¡odo muy breve de tiempo. El GATT universaliza la opresi¢n, de tal manera que los Pueblos del Tercer Mundo y los Pueblos Occidentales sufren en esencia la misma agresi¢n: la destrucci¢n de su propia identidad y de sus referentes simb¢lico-materiales. En esta situaci¢n, la gran mayor¡a de los Pueblos del Mundo se encuentran abocados a la aculturalizaci¢n y a la desnacionalizaci¢n y la defensa de esas culturas se convierte a su vez en la defensa de su identidad y en un ataque a la l¢gica uniformizadora de la reproducci¢n ampliada del capital. 4 - DESARROLLO DEL CAPITALISMO, PROCESO COLONIAL Y OPRESION NACIONAL En los albores del siglo XV de nuestra era comienza una nueva ‚poca, aquella que estableciendo unas relaciones de dominaci¢n a nivel mundial gestar las bases de un desarrollo profundamente desigual. . El imperialismo del capital comercial comienza en Europa y la consolidaci¢n de los grandes Estados Feudales Europeos encierra, para una gran parte de los pueblos occidentales, la forma de conquista pol¡tico-militar, procesos de genocidio y relaciones de subordinaci¢n y sumisi¢n para sus estructuras sociales y pol¡ticas. La extensi¢n de los m‚todos de dominaci¢n extra-econ¢micos propios del capital comercial europeo a otros Continentes representa el episodio mas tr gico y vergonzoso de la historia de la humanidad. La expropiaci¢n sistem tica de las tierras conquistadas, las enormes hambrunas creadas por la destrucci¢n de las grandes obras hidr ulicas absolutamente necesarias para la supervivencia de las poblaciones asi ticas, y el genocidio sistem tico de las poblaciones aut¢ctonas en Australia y el Continente Americano, va parejo a la implantaci¢n de una econom¡a agr¡cola y minera asentada por doquier sobre el trabajo forzado y las relaciones esclavistas. Se implanta aqu¡ una econom¡a agr¡cola (caf‚, algod¢n, az£car, cacao,etc.) y minera (oro, plata, etc.), organizada en base a la explotaci¢n y expoliaci¢n de los recursos naturales y poblaciones de estos territorios al exclusivo servicio del capital comercial europeo. Lo peor de todo no es tanto la cifra de las riquezas expoliadas o del n£mero de los que esclavizaron o murieron, sino el da¤o moral que produjo este fen¢meno y el hecho de que sus secuelas permanecen intactas en el modo de vida de muchos, marcando nuestras mentalidades y el destino del planeta entero. La codicia inherente al capital comercial europeo degradar¡a progresivamente la conducta y mentalidad de los pueblos colonizados. Portugal, Espa¤a, Gran Breta¤a, Francia y Holanda fueron en ese momento los componentes del club de un Primer Mundo que condenaba al resto a la degradaci¢n y al subdesarrollo. Valga la imagen de los obispos europeos bendiciendo a los miles de prisioneros negros api¤ados en las bodegas de los barcos negreros, mientras los misioneros inculcaban el principio de la cultura del dolor (aquella que deb¡a infligir el hombre blanco y que deb¡a amar el colonizado/da) para representar de manera sintetizada lo acaec¡do en esta ‚poca atroz. (4) Gradualmente fueron rompi‚ndose todos los eslabones de la estructura social de los pueblos colonizados, mientras los europeos trataban de reconstruir un colonizado distinto, construido seg£n la voluntad de sus deseos. As¡, el colonialismo secuestr¢ las libertades y las voluntades de los individuos haciendo que estos/estas se adaptaran al modo de vida que les impon¡an. . La primera ‚poca de la dominaci¢n del capital financiero corresponde a los procesos de industrializaci¢n de los Estados Europeos. Se conforman aqu¡ los modernos Estados Nacionales construidos bajo la hegemon¡a de la burgues¡a (destruyendo las comunidades aut¢ctonas y provocando verdaderas limpiezas ‚tnicas al objeto de homogeneizar el territorio). A la unidad de mercado creada la burgues¡a le llama naci¢n. El mercado tiende a expansionarse y las burgues¡as europeas recurren a la guerra para extender sus dominios. Cuando el equilibrio b‚lico entre las burgues¡as vecinas delimita los l¡mites territoriales continentales, las burgues¡as europeas se lanzan a su vez a la conquista y consolidaci¢n de nuevos territorios en ultramar. Se implanta as¡ en estos Estados el modelo: Estado-Lengua-Naci¢n, por el que las burgues¡as europeas emplean el Estado para imponer la lengua y cultura de la naci¢n dominante al conjunto de los habitantes de un territorio determinado, creando as¡ la naci¢n (5). Los nuevos sistemas de democracia representativa, eliminan tambi‚n los mecanismos directos de poder, control y participaci¢n popular, negando a su vez toda soberan¡a y representaci¢n para los pueblos diferenciados. La universalizaci¢n de este modelo profundamente etnicida, racista y genocida para las comunidades diferenciadas, tendr consecuencias catastr¢ficas para los pueblos del mundo En lo que se refiere a los territorios de ultramar, la intervenci¢n del capital financiero en la primera ‚poca, consiste en establecer las bases para el desarrollo de la producci¢n capitalista asalariada. Para ello, el capital financiero recurrir a m‚todos de dominaci¢n extra-econ¢micos y mas concretamente al trabajo forzado arrancando a los ind¡genas de sus comunidades, y llev ndolos lejos de sus familias al objeto de realizar grandes obras de infraestructura y mas concretamente los enormes trayectos de v¡a f‚rrea de la ‚poca. A los nuevos trabajadores reclutados de esta manera se les pagar en moneda, de manera que tendr n que aprovisionarse en el mercado de los v¡veres y productos necesarios para su subsistencia. Al principio, se recurrir  a m‚todos coercitivos y ser  socialmente muy costoso (alterando una vez mas las costumbres y mentalidades) pero al final se crear una econom¡a monetaria que acostumbrar al colonizado a vender de forma natural su fuerza de trabajo, pagar el impuesto obligatorio, desarrollar la compra-venta y convertirse en un consumidor empedernido, mientras los bancos comerciales controlan desde la metr¢poli el conjunto del proceso. A partir de este consumo se implanta el modo de vida del blanco. Asistimos en esta ‚poca a la destrucci¢n de las industrias tradicionales de las colonias (6) y a la agudizaci¢n de la desintegraci¢n social, pol¡tica y cultural de las formaciones sociales existentes en estas sociedades. Las colonias desarrollan una econom¡a de importaci¢n de productos manufacturados y de exportaci¢n de materias primas y productos agr¡colas, subordinada a los intereses del centro. A su vez, la revoluci¢n industrial acent£a las diferencias culturales y tecnol¢gicas entre los paises del centro y las colonias y la acumulaci¢n capitalista de los paises del centro necesita del imperialismo para su funcionamiento. . El imperialismo del capital financiero de la segunda ‚poca se caracteriza por su capacidad para someter a los paises y pueblos por m‚todos exclusivamente econ¢micos y sin el recurso a la utilizaci¢n de mecanismos coercitivos de otro tipo (pol¡ticos, militares, etc.). Una vez creadas las condiciones de desarrollo capitalista en las colonias el proceso se desarrolla solo y el beneficio para el imperialismo es enormemente mayor. Corresponde, de una forma general, al movimiento de descolonizaci¢n parejo a la Segunda Guerra mundial y llega hasta nuestros d¡as (marcado desde hace dos d‚cadas por el proceso de internacionalizaci¢n-mundializaci¢n). Los pa¡ses con independencia pol¡tica se encontraron con que las estructuras econ¢micas coloniales no pod¡an ser desmanteladas. Sus econom¡as son pobres, primarias y dependen del mundo desarrollado en cuanto a sus ventas de materias primas, importaci¢n de capitales, de bienes de consumo, de tecnolog¡a, etc. Todo ello agudiza la dependencia cultural y ling¡stica respecto a la metr¢poli y la destrucci¢n de la humanidad propia. Esta influencia se pone de manifiesto en todos los  mbitos de la vida social, pol¡tica, cultural y militar del Tercer Mundo. A las sociedades propias destruidas por el capitalismo y homogeneizadas por la l¢gica colonial o de la opresi¢n nacional del Estado-Naci¢n se les impone la democracia representativa. La imposici¢n de esta f¢rmula jur¡dico-pol¡tica en unas sociedades multinacionales (camufladas con el nombre de "etnias" y "tribus" por la psico-ling�¡stica colonial), agr¡colas, con d‚bil urbanizaci¢n, con base social comunitaria (en proceso de desestructuraci¢n) y que no han conocido la revoluci¢n industrial, genera unas ‚lites dominantes que buscan reproducir los privilegios de los antiguos colonizadores e identifican la creaci¢n del Estado-Naci¢n con el control, (por medio del desarrollo de los mecanismos estatales) de la ciudadan¡a de ese territorio y el fortalecimiento de su poder. En este sentido, el Estado-Naci¢n y la estructura de poder jerarquizada han sido las herencias envenenadas de la colonizaci¢n. El constante desarrollo de la funci¢n p£blica asegurar a los nuevos diplomados universitarios su transformaci¢n en blancos. El proceso neocolonial combatir la identidad real de los pueblos del Tercer Mundo y buscar en los nuevos Estados-Naci¢n, una clase dominante y un colectivo intelectual interesados en olvidar la memoria hist¢rica y en particular todo el proceso de vejaciones, humillaciones y explotaci¢n del per¡odo colonial (7). Aqu¡, la imposici¢n ling�¡stico-cultural y la penetraci¢n de los valores cristianos y del capitalismo occidental han creado una enorme alienaci¢n interiorizada particularmente por los intelectuales aut¢ctonos aculturalizados. Han sido ellos, junto con los colonizadores, los mejores agentes de difusi¢n de la ideolog¡a del Estado-Naci¢n de tipo occidental, esforz ndose en ense¤ar el car cter retr¢gado y tribal de las culturas propias y dejando los nuevos paises en manos de verdaderos d‚spotas que encarnaban la idea de la democracia. De esta manera, los Estados post-coloniales se convierten en factor¡as de fabricar blancos o aculturizados, que olvidar n las reivindicaciones democr ticas y nacionales del proceso de resistencia. En Europa, la democracia representativa y el Estado-Naci¢n se han construido alrededor de las clases sociales y destruyendo los pueblos occidentales. La imposici¢n de este modelo centrado en la competici¢n individual, en la negaci¢n de los pueblos y en las clases sociales, en unas sociedades multiculturales de base profundamente rural y comunitaria, ha provocado un gigantesco trauma, impidiendo una representaci¢n real de los diferentes instituciones, grupos, sectores y nacionalidades existentes en estas sociedades. As¡, el caso africano es el ejemplo t¡pico de Estados-Naci¢n que no funcionan porque las diferentes nacionalidades luchan entre ellas por obtener en "exclusiva" el poder, y a su vez, esa actitud, exacerba las desconfianzas, rivalidades y las reivindicaciones de las nacionalidades desfavorecidas. (8) . La experiencia del socialismo real y mas concretamente el movimiento popular surgido al calor de la perestroika sovi‚tica nos ha revelado que la cosmovisi¢n imperialista y la opresi¢n nacional no era una caracter¡stica exclusiva de la sociedad capitalista. Si la insurrecci¢n popular antiburocr tica rumana desenmascara la existencia de un plan "gubernamental" de "sistematizaci¢n" que proyectaba vaciar la Transilvania h£ngara, integrando sus habitantes en los n£cleos urbanos rumanos, la guerra yugoslava revela el dominio y control sobre el aparato del Estado ejercidos por la burocracia serbia y el conflicto Armenio-Azeri del Alto Karabaj muestra a su vez una realidad de pueblos desgarrados por la existencia de fronteras artificiales impuestas por Stalin, sin contar para nada con las poblaciones afectadas. La Glasnot sovi‚tica reconoci¢ en su ‚poca que pueblos enteros como los T rtaros de Crimea, los Alemanes del Volga, los Kabardinos, los Balkaros, los Chechenos, los Inguskos, los Osetas, los Kalmukos, etc fueron deportados de sus lugares de origen y repoblados sus territorios. La preciosa ayuda de la extinta Uni¢n sovi‚tica a significativas luchas de liberaci¢n nacional en el Tercer Mundo no puede ocultarnos la pr ctica hist¢rica de una pol¡tica expansionista de gran potencia hacia el exterior y de opresi¢n nacional hacia las nacionalidades no rusas en el interior, que est  en la base central de los acontecimientos sufridos. 5 - EL PROCESO DE RESISTENCIA. EVOLUCION DE LA CUESTION NACIONAL La resistencia de las formaciones sociales y de los pueblos a la desintegraci¢n de las estructuras sociales, pol¡ticas y culturales y a la p‚rdida de su identidad, viene expresada en la denominada "cuesti¢n nacional", englobando en este t‚rmino el conjunto del movimiento de emancipaci¢n de las colonias y el proceso de emancipaci¢n de los pueblos en el interior de los Estados-Naci¢n. Trataremos de situar en su contexto socio-pol¡tico la evoluci¢n de esta resistencia La primera gran reflexi¢n sobre esta cuesti¢n se produce en Europa y va unida a la pr ctica de la lucha de liberaci¢n de los pueblos oprimidos en el interior de los Balcanes, de la Rusia Zarista y del Imperio Austro-H£ngaro. La naci¢n se concibe aqu¡ como una categor¡a del capitalismo ascendente, basada en la existencia de una nacionalidad (comunidad socio-cultural diferenciada). El desarrollo del Modo de Producci¢n Capitalista provocar la conciencia y cohesi¢n econ¢mica necesarias (base de su posterior unificaci¢n pol¡tico-cultural) y ser  la burgues¡a ascendente de la naci¢n oprimida la que dirija todo el proceso. La Cuesti¢n Nacional se concibe a su vez como parte de la Revoluci¢n democr tica y la gran soluci¢n es la aplicaci¢n del principio del "Derecho de las Naciones a la Autodeterminaci¢n". Esto significa que cada Naci¢n es libre de decidir sin injerencias extra¤as sobre su propio destino y este derecho incluye la secesi¢n del estado anterior y la construcci¢n de otro propio. La aplicaci¢n de este principio trajo la independencia de Polonia, de Finlandia, la destrucci¢n del Imperio Austro-H£ngaro y la consolidaci¢n de las nuevas Naciones y Federaciones Balc nicas. Con la transformaci¢n del capitalismo en imperialismo, la burgues¡a pasa de ser liberadora en algunas naciones oprimidas a ser la mayor opresora de naciones que ha conocido la historia. En los paises europeos multinacionales la burgues¡a de la naci¢n dominante generaliza el modelo Estado-Lengua-Naci¢n, mediante el cual esa burgues¡a aniquila pol¡tico-culturalmente a las nacionalidades menos desarrolladas y emplea el Estado para unificar pol¡tico-culturalmente el nuevo territorio y crear la Naci¢n. Pero adem s, la apropiaci¢n de nuevos mercados y en consecuencia la colonizaci¢n de nuevos territorios aparece como una consecuencia necesaria del desarrollo del Modo de Producci¢n Capitalista. As¡, a la opresi¢n y dominaci¢n de las nacionalidades perif‚ricas englobadas en territorio europeo, seguir la opresi¢n y dominaci¢n de la mayor parte de las naciones y paises del mundo, (la guerra del 14-18 refleja este reparto del mundo entre los capitalismos mas poderosos). En estas condiciones la cuesti¢n nacional pasa de ser una cuesti¢n europea a ser una cuesti¢n mundial y la lucha de esa nacionalidades y colonias contra la burgues¡a imperialista es directamente solidaria de la lucha de las clases trabajadoras de las metr¢polis contra esa misma burgues¡a. En esta nueva etapa hist¢rica la cuesti¢n nacional se concibe como parte de la Revoluci¢n Socialista Mundial. Adem s, la Revoluci¢n Rusa parec¡a demostrar la posibilidad de organizar la sociedad de una forma m s adecuada a las/los trabajadores, a las masas populares y a los fines £ltimos de estas colonias y nacionalidades.. y las nuevas ideas van progresivamente penetrando en la lucha antimperialista. (9) La fase posterior a la Segunda Guerra Mundial, marca una ‚poca en que la lucha de las colonias oprimidas contra el imperialismo (concretizada fundamentalmente en la lucha de las colonias del Tercer Mundo) alcanza tal amplitud que pasa de ser una cuesti¢n mundial a ser la forma principal de la lucha de clases a trav‚s del mundo. Aqu¡, la "cuesti¢n colonial" es parte de la Revoluci¢n Socialista Mundial no solo porque combate la burgues¡a metropolitana, enemiga com£n de las clases trabajadoras de esas metr¢polis y es el principal foco de la Revoluci¢n Mundial, sino porque proyecta, en determinados casos, una forma de organizaci¢n econ¢mico-social para su pa¡s que tiende hacia el modelo socialista (China, Vietnam, Cuba, Nicaragua, etc..). En estos paises y colonias, el Derecho de Autodeterminaci¢n se dirime en el mismo proceso de la lucha antimperialista y toma siempre la forma de lucha por la Independencia. En la d‚cada de los setenta y primera mitad de los ochenta, dos nuevos elementos enriquecen la nueva situaci¢n. De un lado, en las antiguas colonias del Tercer Mundo, la burgues¡a directora del proceso anti-colonialista, trata de construir la naci¢n en base al modelo Estado-Lengua-Naci¢n de las democracias capitalistas europeas. Con ello, al fen¢meno de dependencia neo-colonial de estos Estados, a¤adimos un fen¢meno nuevo: La generalizaci¢n de las luchas de liberalizaci¢n nacional de los pueblos en el interior de estos Estados. De esta manera, la pr ctica imperialista de la nueva burgues¡a de los antiguos estados coloniales con los pueblos menos desarrollados se confronta con la resistencia de estos £ltimos: Kurdistan, Bengala, Eritrea, Palestina, Cachemira, etc. De otro lado, asistimos a la aparici¢n de focos revolucionarios en Europa, unidos a la lucha de las nacionalidades oprimidas. Esta lucha, realizada en el coraz¢n mismo de los paises imperialistas, crea enormes contradicciones en su seno y es directamente solidaria de la lucha de clase de los trabajadores/ras de la naci¢n dominante, perfil ndose en algunos casos con un car cter y proyecto netamente socialista (caso de Euskadi). En la segunda mitad de los ochenta y comienzos de la d‚cada de los noventa, asistimos tambi‚n al desarrollo de determinadas variables significativas. En primer lugar, es preciso mencionar el enorme impacto del desmantelamiento de la Uni¢n sovi‚tica y de las estructuras estatales del Este Europeo (Yugoslavia, Checoslovaquia, etc.). Contra todo pron¢stico, la cuesti¢n nacional se ha convertido en el eje central de los cambios en los paises del socialismo real. Este proceso ha evidenciado el car cter "imperial" de aquellas estructuras que se hab¡an erigido tras la apariencia de la "uni¢n de los pueblos hermanos socialistas". Ante las primeras luces del alba,...ante la primera apertura, los pueblos oprimidos y peque¤as naciones de los imperios del Este, han evidenciado su situaci¢n y se han sublevado. As¡, los territorios mas pobres de la Uni¢n Sovi‚tica como Azerbaidjan y los pueblos de Asia Central convergen con los m s ricos y de mayor conciencia social como Estonia, Lituania, Letonia, con otros como Moldavia y Ucrania, con los H£ngaros y Sajones de Rumania o con los Eslovenos, Croatas, Bosnios y Albaneses de la Federaci¢n Yugoslava para exigir juntos "su libertad". Los recientes acontecimientos de Chechenia y Tartaria en el interior de la Federaci¢n Rusa confirman esta tendencia. En segundo lugar, observamos la generalizaci¢n del cuestionamiento del Estado-Naci¢n en la mayor parte del mundo sometido a la hegemon¡a de la econom¡a de mercado. Asistimos aqu¡ a conflictos tan diversos como la explosi¢n de la cuesti¢n kurda en plena guerra del Primer Mundo contra Irak, la importancia estrat‚gica de la Cuesti¢n Vasca, Corsa e Irlandesa en la protesta social de Europa Occidental, la agudizaci¢n de las tensiones nacionales en B‚lgica y Canad , la generalizaci¢n de las Luchas de Liberaci¢n Nacional en el interior de la India, el resurgimiento de los Pueblos Indoamericanos en Am‚rica Latina y el creciente cuestionamiento del Estado-Naci¢n en el Africa Sub-Sahariana. En tercer lugar, asistimos a una agudizaci¢n del proceso de internacionalizaci¢n que en su aceleraci¢n homogeneizadora ha provocado una reacci¢n sin precedentes en sentido contrario de la humanidad real, de manera que todo lo referente a las cuestiones nacionales, movimientos migratorios y minor¡as ‚tnicas y religiosas toma importancia estrat‚gica. Esta agudizaci¢n del proceso de internacionalizaci¢n universaliza la agresi¢n imperialista atentando contra la identidad de los pueblos del planeta. De esta manera, la defensa de su identidad nacional y de una cosmovisi¢n antimperialista del mundo es tarea com£n que une estrechamente a los Pueblos Occidentales con los Pueblos del Tercer Mundo. 6 - COLONIZACION, ESTADO-NACION E IDENTIDAD Los pueblos oprimidos resienten la profunda violencia del desarrollo capitalista, de la metr¢poli o del Estado-Naci¢n que trata de disolver y aniquilar progresivamente su identidad. Recordemos aqu¡ con Frantz Fanon que la humanidad del colonizado/da debe de ser inevitablemente negada y devaluada para que el proceso de dominaci¢n colonial y nacional pueda mantenerse. La identidad aparece entonces, para los pueblos oprimidos, como el componente b sico de todo proyecto emancipador; como el intento de recuperar plenamente esa humanidad devaluada. Mediante la negaci¢n de la identidad de los pueblos oprimidos, el colonizador y el Estado-Naci¢n, convierte a los seres humanos en "indios", "aut¢ctonos" e "ind¡genas" (es decir: mitad personas y mitad bestias), reducidos en la psicoling�¡stica imperial-racista al folklore y a la decoraci¢n, representando unos mundos a los que se aplicar , al objeto de romper su autoestima, toda clase de t‚rminos estigmatizantes y peyorativos. Este proceso de destrucci¢n de la identidad de las comunidades humanas es un proceso extremadamente violento y se realiza mediante la aplicaci¢n masiva del terror (f¡sico, cultural y espiritual). Se trata en £ltima instancia de que el pueblo oprimido interiorice como "normal y natural" su situaci¢n de subordinaci¢n y alienaci¢n. As¡, sobre las ruinas de la propia personalidad, el imperialismo y el Estado-Naci¢n convierten al miembro del pueblo oprimido en ciudadano/na obediente y adaptado a sus designios, en esclavo/va mental. Para ello, es necesario tambi‚n romper su conciencia y recuerdo hist¢rico, de manera que solo pueda reflejarse en la cosmovisi¢n impuesta por el dominador. As¡, con la inestimable ayuda de un colectivo intelectual prestigiado y comprado por el poder, las masas aculturizadas reproducen la situaci¢n de opresi¢n y alienaci¢n convirti‚ndose en los mayores detractores de su identidad nacional y en los mayores defensores de la cosmovisi¢n y proyecto imperial. (10) Ahora bien, un pueblo sin identidad es un gigante miope; incapaz de destruir las cadenas seculares que le han sido impuestas. Contribuir a recuperar esa identidad, es precisamente darle un proyecto, aumentar su capacidad de resistencia y desarrollar su voluntad de determinaci¢n. La historia de los modernos Estados-Naci¢n est  construida con verdaderas guerras de exterminio cultural y f¡sico contra las nacionalidades diferenciadas. De esta manera, la realidad de los pueblos oprimidos es el resultado de un proceso atroz. Demasiadas veces, como consecuencia de las pol¡ticas de genocidio implementadas por el Imperialismo y el Estado-Naci¢n, encontramos a estos pueblos diezmados, humillados, aculturizados y cuasi aniquilados, de manera que su problem tica fundamental en este per¡odo de su historia es el de su supervivencia f¡sica y cultural en el interior de los espacios jur¡dico-pol¡ticos de los Estados Nacionales constituidos. No obstante, de una manera general, los proyectos nacionales de los pueblos oprimidos son irreversibles y sus programas sociales y pol¡ticos expresan una voluntad de vida que rompe el cuadro hist¢rico de los Estados-Naci¢n para plantear una alternativa nueva de civilizaci¢n. NOTAS (1) - Esta pol¡tica est  siendo tambi‚n aplicada en otros paises como en la India. (2) - De esta manera la idea de una Gran China constituida por la Rep£blica Popular, Hong-Kong y Taiwan se va haciendo una realidad en el aspecto econ¢mico. Hong-Kong ha sido la puerta de China desde los inicios de la reforma y las inversiones de Taiwan en el Continente sobrepasan hoy los 10.000 millones de d¢lares. (3) - Ver: an lisis y Aportaciones de Vidal Villa a este respecto. (4) - Ver: "El drama de Africa Negra hace 500 a¤os" de Inongo-Vi-Makone. Wi¤ay Marka - n' 18 - Diciembre - 1.992. (5) - La declaraci¢n sobre los derechos del hombre y del ciudadano y sobre los principios de soberan¡a nacional de 1.789 en Francia establecen las bases del nuevo modelo de "naci¢n burguesa". De esta manera, Francia, tal y como hoy la conocemos, es el resultado del proceso hist¢rico concreto de la monarqu¡a francesa y de la Revoluci¢n de 1.789. (6) - Los ingleses utilizaron las relaciones coloniales de dominaci¢n para imponer fuertes tasas que impedian las exportaciones de los bellos tejidos de la India, mientras Inglaterra introduc¡a masivamente los tejidos producidos por su industria textil, a precios muy baratos, en el subcontinente Indio, haciendo quebrar las producciones locales y provocando una hambruna que hizo morir de hambre a decenas de millones de personas. (7) - Ver: "Legitimite de l' Etat et Solidarites Ethniques" de Thierry Michalon. Le Monde Diplomatique. Novembre. 1.993. (8) - En los £ltimos 40 a¤os, el Africa Negra Sub-Sahariana ha conocido cerca de 33 guerras relacionadas con este problema. (9) - Ver los an lisis elaborados por Emilio L¢pez Adan (Beltza) sobre esta evoluci¢n. (10) - Ver: "Culture and Imperialism" de Alfred A. Knopf. New-York. 1.993.